viernes, 21 de diciembre de 2007

I'M NOT THERE


Ajado, desgastado, con sus largas uñas pintadas de negro y unas buenas greñas asomando bajo el sombrero de cowboy, Bob Dylan acabó 37 años después el concierto que se había dejado a medias en Newport en el 65. Entonces no le quedó otra que salir por patas ante el abucheo generalizado que se ganó por entonar los viejos ritmos de un buen sonido folk con una Fender bajo el brazo. Eran los años en que al tiempo que su música se volvía más eléctrica, las letras de sus canciones se alejaban definitivamente de los himnos-protesta con los que se había erigido voz de toda una generación. Una fuga hacia delante en su carrera que como muchas otras fue tachada de ser una concesión a no se sabe muy bien qué. El fin del Dylan contestatario, el aspecto del Dylan rockero, los insultos del Dylan borracho al comité Tom Payne, el comportamiento del Dylan autista tras su accidente…Todas, actitudes bajo sospecha en su momento, que al igual que ocurre hoy con el tema de su autobiografía, o el interés personal en el documental de Scorsese y en la película que Todd Haynes ultima sobre su vida, han sido acusadas de no ser propias del Dylan de antaño.



Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo. Bob Dylan nunca piensa sobre Bob Dylan. Yo no pienso en mí mismo como Bob Dylan. Es como dijo Rimbaud: Yo soy el otro.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

el otro dia me acorde de ti ,
no sé por que .

solo me acorde ,


cariños ,

Francisca Sánchez dijo...

me gustó la noticia del lado derecho, x)

beso! y feliz año y navidad y santo y cumpleaños ! :)